Y pasa por la mente, tus mentiras lanzadas como piedras, provenientes de un averno, y las puertas abiertas han quedado, de esta broma, que mata y satiriza con cierta repercusión. Y se aloja ese silencio, copulando con el miedo, que empieza a corroerme, y hoy no he tenido suerte, crees en tus pensamientos. E intentas escapar, al lugar donde el sonido no te contradiga, y las farsas ya no puedan hablarte, y si respondes, ya sin argumentos, tratando de venderte, en el nunca dirás lo que siento. Ya solo escapa, en la sucia mentira, y busca esa voz inaudible, postrada de rodillas.
jueves, 8 de enero de 2009
Unas uñas amarillentas y oscuras como la noche, entre dedos un cigarrillo, de esos que huelen fuerte. Intacto, casi inerte, se ve flotar en el ambiente. Nadie me conoce, nadie sabe quien soy, destilan mis pupilas un olor a muerte.
Intento pararme, la cadena tiende a pesar, y busco presa para devorar, heridas que tapar, que no quieren cicatrizar. A lo lejos, esa presa, que nadie escuchara, será arrebatada su alma como el humo y el silencio quedara y será solo su sepulcro.
Música que me ha de sumergir, en las suaves melodías, que me susurran tu nombre. Lindo detalle eres, al saberme tu amigo. En esta noche de ansias, has de dejarme marcas con tus palabras, que sumergen a pensarte, quizás como mi camino. Sin embargo, tampoco sabrás que te miro, mas sé que aquí te tengo, acompañándome entre las horas, rasgando las estrellas, con mi alma aprisionada, palpando mi nostálgico vuelo, como cada anochecer.
Y parezco deleitarme entre tus destellos, no lo niego. Trascendente instante el de liberarme de efluvios, y el de volatilizar mis emociones. Siendo, sintiendo y viviendo como un verso, como los silencios que separan estas poesías. Y cómo una clave, o unas notas envueltas en aquel tequila, liberamos hormonas, disfrutamos en silencio, el concierto que generas, querida musa. Y ambos, poetas, amantes insaciables, sueños que destilan resonantes vacíos, y tu dueña, de ese corazón tan dichoso e imposible, para este testigo y victima de amor.
jueves, 20 de noviembre de 2008
Me nacen los deseos de olvidar, si éramos dos almas ajenas, tratando de encajar. Acostumbrado, como si fueras alegría, hoy solo tengo tu falsía, y en trozos diminutos te llevaste mi vida, y ya estás tan perdida. Ya río, pensar que podría ser más fuerte tu forma de amar, alma pura y gentil que solo quería fantasear, y logrando tu jugar. Quizás error mío haya sido, he de amar un poco más, y ahora estás en tu falso altar.
Mi casa, ya cansada te extraña entre mis sabanas, preguntan si luego del castigo, has de volver conmigo, y quien callará más alguien quiere preguntar, si se ha de notar, que te he de extrañar, si nadie te ha querido tanto. Si, moriré contigo, ahogado en mi llanto, por ti mujer perdida, por ti ofrecería mi vida.
lunes, 17 de noviembre de 2008

Día igual a todos, encerrado en noches eternas, con sonrisas apagadas, y almas desaparecidas. Día en que se la vida se apaga, y las lagrimas se acaban, y aparece el brillo asesino que me ha de devorar. Y ellos a mi alrededor, clima frió y abrumador. Ojos que me han de analizar, cuando he de descansar, y los veo con rencor, enemigos, sin cuerpos de pánico, celosos de las riquezas que me han brindado. Y a lo lejos, ese niño que entre sombras se quiere mostrar, uñas mordidas por el céfiro, un ente que nadie cree mirar, y que todos han de ignorar. Te miré, y escapaste entre sombras, aunque tal vez mañana lo vuelva a intentar y quedaras. La gente me dice, que los deje descansar, que no han de molestar, y no se moverán. Si claramente aquí en la tierra han de estar, y cosas raras han de pasar, sentimientos difíciles de explicar, y cuando mi hora allá de llegar, no pido vivir acá, vagando sin descansar. Quiero respuestas, por eso no me suele importar, el hecho de dejarlos descansar, quiero saber que han de mirar.

Llueve, la tristeza inunda estas letras, y me salpican recuerdos, y en un suspiro ineludible, anhelo nuestros encuentros, como detrás del olvido, dejaba acariciarme por tus mentiras. Tal vez no llueve, y son mis lágrimas, y noto que al intentar a la fuerza olvidarte, solo me he ido contigo. Tranquilo, corazón, que con la lluvia, los pájaros cantan, y los muchachos a tu alrededor, no han de ver tu dolor.

Rodeado, buscando una calma inexistente. Ansías sentimientos, para tu piel una caricia, sueñas que alguien comprenda tus interiores. En las noches más dolientes lloras de pena, y la soledad viene a recogerte, caducan tus recuerdos con las lágrimas, paseas con ella por el parque, de tu extraño pasado, reflejos de una vida ya marchita. Ya viene a recogerte, pero ya no estas aquí, has escapado.